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¿Qué le pasó al arte de oír música? Una reflexión personal.

Cuando llegué a la adolescencia, como nos pasa a todos, empezaron a cambiar mis aficiones. El fútbol pasó a segundo plano, mientras que la música tomó su lugar pero, ¿porqué ha dejado de ser un arte escucharla? aquí mi reflexión:

LP COLORES

Uno de mis pasatiempos preferidos por las tardes era encerrarme en mi cuarto a escuchar música. No era nada raro que me llamara por teléfono algún amigo y que cuando me preguntaba qué estaba haciendo, le respondiera que estaba oyendo música. Además después de escuchar mis canciones favoritas, el paso dos era tomar mi guitarra y tratar de imitar aquellas melodías que endulzaban los oídos de cualquiera.

Guitarra

Este recuerdo me llevó a pensar cuánto tiempo hace que no me pongo, simple y sencillamente, a oír música concentrándome en ella, sin estar haciendo nada más. Simplemente, escuchar música.

Cuando no existían formas para grabar la música y reproducirla posteriormente en el lugar y momento que quisiéramos, escuchar música era todo un acontecimiento. La música sólo podía ser escuchada, como decimos ahora, “en vivo”.

La posibilidad de grabar la música para poder escucharla en otro momento y otro lugar nos permitió independizarnos de la música en vivo y poder extender el deleite que nos produce a nuestras casas, trabajos, coches y oficinas.

Así surgieron los discos de vinilo, primero rígidos y quebradizos discos de 78 revoluciones por minuto que eran reproducidos en fonógrafos y más tarde en los tan famosos discos LP, abreviatura de “long play” o larga duración (imagínense, 40 minutos de música eran considerados como larga duración).

Los discos LP fueron por tanto tiempo el soporte principal para grabar y reproducir música que los artistas empezaron a medir sus carreras en el número de discos producidos.

Disco LP

Luego vinieron otros soportes como los casetes, los cartuchos, el “laser disc” y los discos compactos o CD, que todos en común tienen una cosa: era necesario ir a la tienda a comprar la música para después poder disfrutarla.

Aún recuerdo con un poco de nostalgia aquellas tardes enteras grabando música en el cuarto de mi mamá, no sin antes pedir $10 para ir a la papelería de la esquina y comprar un cassette virgen ¿los recuerdan? ese famoso boton de “REC” era la puerta a escuchar música en dónde fuera.

Cuando hacíamos viajes en automóvil a Zamora, Michoacán (duraban 6 horas apróximadamente y era un viaje que solíamos hacer una o dos veces por año) era el momento perfecto para escuchar tanta música pudiera.  Esos famosos “Walkman” me hacían volar.

Walkman

Ahora las tiendas de discos están en proceso de extinción y podemos tener acceso a la música que queramos con unos cuantos clic en nuestra computadora o simplemente con el teléfono inteligente en el lugar donde nos encontremos.

Paradójicamente, el poder contar con nuestra música preferida en el momento y lugar donde estemos se volvió algo común,  ya damos por sentado que está ahí para cuando la queramos oír. Aunque esto lo hacemos a menudo para “dejar pasar el tiempo” y sencillamente dejamos de apreciar a la música.

Y eso ha llevado a que la disfrutemos menos; ya no nos damos el tiempo para encerrarnos en la habitación con nuestro disco nuevo dispuestos a escucharlo una y otra vez disfrutando hasta la última nota, sin estar haciendo otra cosa que nos distraiga, conectados directa e íntimamente con la música.

Hemos convertido a la música en un ruido de fondo que nos acompaña mientras cocinamos, limpiamos la casa, trabajamos en la oficina o manejamos el coche…

La música está dejando ser lo que solía…

Música
Fuente de la imagen: Chilango.com

Analízalo y verás que  esto no está tan alejado de la realidad.

Simplemente pregúntate ¿hace cuánto que no te encierras en tu cuarto, o donde sea, y disfrutas cada nota de la música que te gusta? Probablemente tu respuesta no será tan distinta a la mía….


 

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