Cancunénses

Huracán Wilma: una de las sacudidas más grandes que vivió Quintana Roo 2/3

Huracán Wilma

Esta experiencia vivida la puedo dividir en dos

Antes, cuando cada cierto tiempo las autoridades nos informaban de la trayectoria y era en ese justo momento en donde decides si debes salir a hacer las compras de pánico o debes mantenerte alerta para decidir en el mejor momento salir por galletas, jugos, latas de atun, sobre todo agua y baterías para los que aun conservamos una radio grabadora y el  después;

Así, quedamos en que la noche del 20 de octubre Wilma después de haber pasado por encima de la isla de Cozumel, siguió viajando cada vez más hacia el noroeste,  donde finalmente llegó el 21 a Quintana Roo, un poco al norte de Playa del Carmen entre esta Cancún y Puerto Morelos.

Después de su formación cerca de la isla de Jamaica el 14 de octubre, poco supimos de aquella depresión tropical – aún sin nombre porque los ciclones reciben nombre hasta que la fuerza de sus vientos llega a la categoría de tormenta – que se movía primero hacia el sur hasta bajar casi frente a las costas de Belice.

Haz click aquí para ver la 1era parte del post

Wilma tomó fuerza

Wilma en la península

El lunes 17 nos avisaron que la depresión ya se había convertido en tormenta tropical con vientos de arriba de 60 kilómetros por hora, pero que no representaba ningún riesgo para Quintana Roo.

Además, recordarán que recién en julio habíamos pasado por el huracán Emily, que venía directamente hacia Cancún y que finalmente, seis horas antes de su aparente llegada, nos avisaron que se había desviado, afectando directamente a Playa del Carmen y Tulum.

Es por ello que en nuestro caso decidimos hacer la compra de pánico habitual,  además de la compra que ya habiamos hecho quincenal, ¿se imaginan? carnes y congelados para 15 días, alimentos que en días posteriores deberían de ser cocinados pues, como saben, el servicio de luz iba a ser suspendido.

Así que, con todos los antecedentes, estábamos confiados en que no pasaría nada extraordinario.

Todo cambió aquel 18 de octubre cuándo nos despertamos con la noticia de que Wilma ya había alcanzado los 119 kilómetros por hora y que, por supuesto, se había convertido en huracán.

Durante la noche de ese día Wilma creció de la nada y el 19 amanecimos con el susto de que ya era un huracán categoría 5 y en consecuencia la gente reaccionó de dos formas: desde los que pensamos que no sería más que unos cuantos días de lluvia hasta aquellos que corrieron a comprar un boleto de avión para salir de Cancún.

¡Era algo inédito!

[et_social_follow icon_style=”flip” icon_shape=”rounded” icons_location=”top” col_number=”auto” counts=”true” counts_num=”0″ total=”true” outer_color=”dark” network_names=”true”]

Algo positivo que destacar

Dentro de todo y gracias a todo lo que aprendimos con el huracán Gilberto, las autoridades de protección civil municipales y estatales funcionaron a la perfección y lograron la evacuación de todos los turistas de la zona hotelera, la mayor parte fue al aeropuerto donde los esperaban vuelos extra, mientras que la minoría fue rumbo a refugios habilitados en las escuelas de la ciudad y en la Casa de la Cultura, en donde muchos de los turistas que se hospedaban en mi centro de trabajo fueron refugiados.

Turistas en la casa de la cultura

Así, a toda prisa, a muchos de nosotros nos tocó primero hacer los preparativos  para el huracán en el trabajo  y después los de casa, como cocinar todo lo que pudiera echarse a perder, sacar las lámparas y ponerlas en función, cargar celulares, computadora portátiles para mantenerse ocupado durante el día, las radios para estar al tanto de las alertas  y mucho más.

Esa misma noche se sintieron los vientos de Wilma, pero no fue sino el 20 y 21 que lo peor llegó.

Cuando todos suponíamos que el huracán pasaría en unas pocas horas igual que los anteriores, Wilma detuvo su movimiento de traslación justo arriba de nosotros y permaneció más de 60 horas arriba de Cancún, produciendo grandes daños.

Chedrahui de la Kabah

Una anécdota

Un amigo nos cuenta que en el departamento en donde estaba, en una planta baja, empezó a inundarse de tal forma que el agua subió unos 10 centímetros.

Pensando que el agua había entrado por debajo de las puertas, empezaron a tratar de quitarla con cubetas, pero no bajaba, hasta que se  dieron cuenta que el agua subía por el piso, así que aceptaron lo inevitable: chacotear cada que querían trasladarse de un lado a otro dentro de su casa.

Como no había electricidad, por lo menos el agua les mantenía los pies frescos.

Nosotros la pasamos jugando, platicando, tranquilos  pero en contacto con nuestros familiares que vivían afuera y  quienes se enteraban por medio de las noticias sobre lo desoladora que era la situación en Cancún.

Era cuestión de tiempo para que la pesadilla Wilma terminara, eso queríamos todos los cancunenses…

Y tú ¿qué anécdotas recuerdas del huracán? Te invitamos a compartirlas con nosotros y el resto de los lectores.  ¡Gracias!

Ver 3era parte

►SUSCRÍBETE◄
Únete a nuestros boletines mensuales y disfruta de contenidos exclusivos. Nuestra temática es muy amplia: hablamos sobre negocios, recomendaciones, opiniones y otros contenidos de calidad para los cancunénses. Jamás verás temas sobre política ni religión.
También odiamos el spam. Ten por seguro que jamás compartiremos tu e-mail con terceros.

Acerca del autor

HeyCancún

Equipo de redacción de Hey Cancún.

Noticias, artículos, recomendaciones y mucho más.