Cancunénses

Huracán Wilma: una de las sacudidas más grandes que vivió Quintana Roo 3/3

Plaza de las Américas después de Wilma Plaza de las Américas

Recordarán que en la 2da parte les platicábamos que cuando Wilma llegó a Cancún nosotros estuvimos en casa, procurando distraernos de este fenómeno que tanto nos afectó.

El viento soplaba con tal intensidad que llegó un momento en el que ese peculiar sonido ya formaba parte del ambiente y cuándo no lo escuchábamos, simplemente nos poníamos muy nerviosos…

Como sabrán, hace diez años Cancún era muy diferente a como lo conocemos hoy.  Por supuesto, todos los que estuvimos en aquella época podemos confirmarlo sin duda alguna.

Imagínense que en el 2005, que fue cuando Wilma nos impactó, la ciudad tenía poco más de 500 mil habitantes y hoy, de acuerdo a las estimaciones de población más certeras, estamos por llegar a los 850 mil.   Toda una década de cambios para bien o para mal, eso cada quién podrá analizarlo.

Dicho en otras palabras,  4 de cada 10 personas de las que viven hoy en Cancún no experimentaron Wilma y de ahí la importancia de compartirles un poco acerca de esta terrible experiencia y cómo la vivimos nosotros,  pero como les dijimos en la 2da parte, también hubieron cosas positivas de las cuales hablaremos más adelante, así que no puedes dejar de seguir leyendo.

En una ciudad relativamente joven, como la nuestra,  las experiencias comunes como Wilma ayudan a formar nuestra identidad como cancunenses, independientemente de tu procedencia o nacionalidad.

Huracán Wilma Playa Langosta

Conocimos también a muchos extranjeros que después de lo acontecido, crearon un vínculo muy especial con la ciudad; imagínense que hasta el día de hoy los vemos llegar con sus familias para quedarse por meses y no crean que vienen a encerrarse a la zona hotelera, sino que les gusta visitar las zonas más recónditas de Cancún y aportarles algo…

De ahí el porqué de proponerles compartir aquí su experiencia con los que no conocieron ni tuvieron, en ese entonces, aquél miedo del aterrador silbido de las ráfagas de viento huracanado que se hacían más fuertes una de la anterior, ni de las lluvias que inundaron nuestro hogar y lo empaparon todo por más protegido que éste estuviera…

Pero bueno, después de este paréntesis sobre lo que implicó Wilma en Cancún, recordarán que después de este fenómeno natural  vinieron tiempos muy complicados, porque lo que al principio se suponía iba a ser algo normal, tuvo consecuencias catastróficas (sin exagerar) debido al inusual trayecto que presentó el huracán, posándose sobre nuestras cabezas más tiempo de lo que originalmente se tenía contemplado.

Cancún después de Wilma

Éstos son algunos de nuestros recuerdos de esos difíciles días posteriores al huracán Wilma.

Primero fue estar varios días sin las comodidades de la energía eléctrica, aprender que aquí en Cancún si no hay electricidad tampoco tenemos agua potable.

Algo que nadie había considerado y, por tanto, tampoco previsto, la alta dependencia que tiene nuestra vida a los cajeros automáticos (obviamente, dirán, pues nuestro dinero ahí está). Para comenzar a reactivar la actividad económica hubo que reconectar y abastecer a los cajeros automáticos de dinero en efectivo a toda prisa para que pudieran hacerse transacciones comerciales.

 Los bancos que generalmente no son tan accesibles con las fechas límite de pago, nos dieron prórroga para pagar nuestro crédito hipotecario o la tarjeta de crédito en días posteriores, hasta que la operación bancaria volviera a la normalidad.

 La dependencia de las computadoras y el internet son tales que en muchas tiendas no saben ya qué hacer cuando no hay “sistema” y en lugar de registrar todo en un cuadernito, como hacíamos todos los que hemos sido comerciantes alguna vez en la vida, prefieren cerrar sus puertas y negar la venta. Algo quizá un poco difícil de entender pero respetable.

Los saqueos: un hecho lamentable

Algo muy lamentable, y que no podemos pasar por alto, fueron los constantes saqueos que ocurrieron durante los días posteriores.  

Nosotros nunca compartiremos este tipo de acciones porque, lejos de ayudar, nos hizo estar alerta todo tiempo pero más en las noches, que fue cuando este tipo de situaciones se agudizaban, en nuestra colonia cerramos calles con fogatas e hicimos guardias nocturnas por los rumores que escuchábamos que pasaba en otros barrios.

Lamentables saqueos

Además, las fotografías hablan por sí solas:

Huracán Wilma La agencia ford totalmente destrozada

Wilma Cancún

Amerimed sufrió los estragos de Wilma

 

Wilma Cancún

Playa Tortuga

 

Wilma Cancún

Interceramic de la avenida Cobá totalmente destrozado

 

Wilma y sus efectos

Como olvidar esa ayuda tan enorme y eficiente que nos dieron el ejército y los electricistas que llegaron de todo el país días antes del huracán previendo que las carreteras quedarían cortadas y Cancún quedaría aislado.

Esas primeras horas de paz después de que Wilma decidió seguir su viaje rumbo al sur de la península de Florida fueron muy extrañas.

Como no había electricidad en toda la ciudad se lograba escuchar el silencio, si acaso interrumpido por la planta de luz de emergencia a gasolina que había logrado conseguir de alguna forma un vecino, o bien los ladridos de los perros, en nuestro barrio un vecino ofrecía prestarnos por turnos su planta de luz para hacer funcionar el agua que teníamos guardada en la cisterna para poder tomar un baño decente y hacer limpieza.

Todo estaba en gran quietud y esa mañana salimos a intentar reconocer lo que era nuestro entorno inmediato, nuestro vecindario. Lo  que descubrimos fue un escenario que esperábamos pero que no por ello nos dejó de doler y sorprender: árboles caídos grandes, medianos y chicos, ramas y follaje en el suelo, enormes charcos por todos lados que en la manzana vecina a la mía crecieron tanto que apenas se veían los toldos de los coches … oh oh!!! ahí se ve el techo de un auto, pérdida total segura…

Wilma Cancún

Condominios en Cancún afectados por Wilma

 

Durante ese día a través de la radio – sí, todavía teníamos radios de pilas que vayan a saber ustedes dónde están ahora y si acaso funcionan – supimos que estábamos bajo toque de queda, nadie podía circular por la ciudad después de las 10 de la noche.

Todo porque detrás de la legítima necesidad de obtener víveres en tiendas de conveniencia y supermercados que permanecían cerrados, no faltaron los vivales que aprovecharon y mientras nos dejaban pasar a tomar gratis los artículos de primera necesidad que requeríamos, se llevaron pantallas de TV, refrigeradores y otros electrodomésticos… pasando por “wave runners” y hasta los asadores de salchichas de los Oxxo.

Ese día empezamos a ver la labor de los soldados del Ejército mexicano aplicando el Plan DN-III cuando afuera de nuestras casas enlazaban un árbol para levantarlo y replantarlo, así vimos a los orgullosos trabajadores de la CFE que nos reponían el servicio eléctrico y en sus camionetas con pintura negra improvisada, nos decían de dónde venían a ayudarnos: Reynosa, Monterrey, Puebla y así de toda la República.

Fue un sentimiento de alegría y gratitud inmensa, se los platicamos y nos ponemos nostálgicos nuevamente.

En nuestro trabajo, antes del huracán y después de asegurar todos los objetos de la oficina en la bodega como mejor pudimos, quedamos en regresar tan pronto se pudiera.

El gerente escogió a la gente que haría guardia en el hotel durante el huracán, así que era hora de  cumplir y presentarnos. Claro que sin saber cuáles de nuestros compañeros se presentarían, ya que los teléfonos fijos no funcionaban y las baterías de los celulares se habían descargado hacía tiempo.

Huracán Wilma Cancún

Fiesta Americana se vio perjudicado por Wilma

 

Huracán Wilma Cancún

Plaza La Fiesta Zona Hotelera

 

Un muy buen amigo nos contaba que después de organizar el trabajo en su oficina tomó un taxi para ir a ver cómo había quedado su departamento después de Wilma, fue acompañado de una amiga, porque la compañía en ese entonces era indispensable.

Este amigo nos contaba que en camino hacia su departamento ( estaba cerca de Corales) vio aterrado como todos los postes de alta tensión estában doblados como si fueran -literal- unos débiles popotes y, como su coche se mojó y arrancó hasta tres días después del huracán, tomó un taxi que no puso ninguna objeción en llevarlo hasta allí.

Nos decía que se había quedado sorprendido de que el taxista le cobró de acuerdo a la tarifa normal, sin siquiera intentar aprovecharse de la situación y vaya que pudo haberlo hecho, porque en más de una ocasión estuvieron a punto de quedarse parados en uno de los enormes charcos que a la fecha se siguen formando en la Avenida Bonampak, pero que en ese momento llevaban no solo horas sino días enteros.

Lo positivo de Wilma

Otra cosa que ese día nos dejó sorprendidos  fue la fortaleza de Cancún y de quienes vivimos aquí: el restaurante Hong Kong ya recibía pedidos de comida a domicilio y no faltaron quienes ya vendían camisetas que decían: yo sobreviví a Wilma, orgullosos la portábamos…

Aquí fue cuando ser Cancunénsese se magnificó. Independientemente de dónde veníamos, todos eramos un equipo muy unido, sin importar que no nos conociéramos.  La palabra “Vecino” tuvo finalmente un significado muy profundo en nuestra vida, ya no eran solamente los que vivían a lado o enfrente, sino que eran nuestros amigos y nos ayudábamos sin importar las diferencias que probablemente en algún momento nos podrían distanciar.

Fue mucha la ayuda que recibimos de otros estados y países, pero también recordamos con nostalgia y alegría como nosotros, los cancunénses, nos ayudamos unos a otros sin importar que Wilma nos había quitado muchas cosas materiales (afortunadamente).

Cancún Wilma

Fue más fácil de lo que pensamos reincorporarnos al trabajo, ademas de  hacer labor de limpieza frente a nuestra casa, (que es un parque) en donde debajo de los árboles vencidos por los fuertes vientos había algunos animales aún con vida, nos toco acurrucar pájaritos, murcielagos y hasta un nido de serpientes, poco a poco fuimos separándonos a hacer cada uno su rutina.

Y sí, sobrevivimos a Wilma, y por segunda vez en 17 años Cancún se sobrepuso a un mega huracán. La ley de probabilidades está totalmente en contra de que un tercer huracán de categoría 4 o 5 nos impacte, pero los cancunenses estamos preparados, de eso no cabe duda.

Nuestro sistema de protección civil funciona muy bien y seguro que a ustedes, igual que a nosotros, nos enoja profundamente que en otras partes de México las autoridades no sean capaces de prevenir uno de estos meteoros como nos demostraron que pueden hacerlo. Aquí lo hicieron ¿o no?

Es cierto, tomó tiempo reconstruir y poner en funcionamiento toda la maquinaria de la actividad turística,  que  dicho sea de paso es el sustento de muchas (por no decir todas) familias cancunénses.  Nosotros ya sabemos que lo más difícil de un huracán no son los vientos, ni las lluvias y toda la destrucción que producen; sabemos que lo realmente difícil de superar son los estragos de un fenómeno natural de esta magnitudo.

Pero ¿qué creen?  Los Cancunénses logramos superar todos los retos que nos dejó WILMA a su paso.

Así de sencillo, así de claro…

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Acerca del autor

Redacción Hey Cancún

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